This is Spinal Tap (1984) es un clásico de la comedia de todos los tiempos, principalmente por ser el mockumentary fundacional de un género que luego se convirtió en moneda corriente. No fue el primer falso documental (y por lo tanto en broma) pero sí el más recordado por la incomparable presencia del trío protagónico, los integrantes de la banda ficticia llamada Spinal Tap. Christopher Guest, Michael McKean y Harry Shearer crearon, junto al director debutante Rob Reiner, a este grupo de heavy metal que se movía con sutileza e inteligencia por la más sutil y a la vez desaforada parodia de las bandas de rock de aquellos años. Las cosas más exageradas se veían reales y la actuación de los protagonistas, era tan auténtica como absurda. Rob Reiner también actuaba en la película interpretando a Marty DiBergi, el director del documental de un documental sobre la banda. Y esa era la gran maravilla de This Is Spinal Tap, no solo parodiaba a las bandas de heavy metal, sino también a los directores que hacían documentales sobre músicos del estilo seguir a la banda. Cuando años más tarde, Penelope Spheeris haga el documental más clásico La decadencia de la civilización occidental Parte II: los años metálicos (1988) no será difícil corroborar hasta qué punto la película de Rob Reiner había dado en el clavo. El éxito de This is Spinal Tap catapultó la carrera de Rob Reiner, quien se convertiría en uno de los directores más respetados de la industria con películas como La princesa prometida, Cuando Harry conoció a Sally…, Cuenta conmigo y Misery, entre otras. Christopher Guest comenzaría a trabajar un filmografía de ficción con mucho de mockumentary, convirtiéndose en un experto en el estilo y Michael McKean y Harry Shearer lo acompañarían en esos films.
Cuarenta y un años después, luego de convertirse en film de culto e incluso la banda ficticia saliendo de gira, llega la secuela, llamada Spinal Tap II: el final continúa (Spinal Tap II: The End Continues). Los cuatro protagonistas vuelven y también aparecen algunos de los personajes del primer film. La banda, claro, se ha separado, pero el completamente fracasado director quiere volver a reunirlos para un último gran concierto. En la ficción, han pasado solo quince años desde la última vez que estuvieron juntos. Todo el humor de la película inicial se mantiene intacto. Aunque pueda parecer más pequeña, la efectividad se mantiene. Es repetir el mismo truco, pero me pregunto que tan duramente real será la verdad que se vuelven a reunir. Hay presencias impactantes, como las de Paul McCartney, Elton John, Garth Brooks y Trisha Yearwood, entre otras. La ironía más fuerte es que la filmografía del director Rob Reiner empezó con This is Spinal Tap y terminó con su secuela. Incluso su muerte, espantosa, tiene una inesperada referencia en la película, cuando se habla de la muerte de uno de los músicos para conseguir mejores resultados. El director nos regaló una última gran comedia y todo aquello que nos gustó en la primera película acá también está presente. Imposible no sentir cariño por estos personajes.

