Vampiros (Vampires, Estados Unidos, 1998) de John Carpenter es una película hermosa. Puede sonar raro el definirla de ese modo, pero es tal el placer cinematográfico que produce y tan placentero verla que es justo definirla de esa manera. En 1998, cuando se estrenó, era muy buena. Ahora, en el 2026, es una joya que merece ser cuidada y protegida a cualquier precio. En comparación con otros largometrajes del realizador, se podría decir que está subvalorada, ya que no es tan destacada y citada como los han sido sus trabajos anteriores. Sin embargo, la pureza de su narración y la claridad de sus ideas sin desviaciones, la confirman como un ejemplo perfecto del estilo de John Carpenter.
La película inicia con un grupo de cazadores de vampiros llegando a una casa abandonada en medio de la nada en Nuevo México. La locación ya remite al western y el resto de la historia lo confirmará. Jack Crow (James Woods) es el líder de un grupo de rudos cazadores, una pandilla salvaje que trabaja para el bien, combatiendo al mal. El grupo incluye a la mano derecha de Crow, Anthony Montoya (Daniel Baldwin) y al padre Giovanni (Gregory Sierra) que los bendice antes de entrar a cazar a los vampiros. La escena inicial es perfecta, una mezcla de cine de terror con western. Aunque a Carpenter se lo asocia al terror por las películas que hizo, su género favorito es el western. Pronto nos enteramos que el grupo liderado por Crow es patrocinado por el Vaticano, y que trabajan para las órdenes del cardenal Alba (Maximilian Schell). Es el nido de vampiros más grande que han encontrado, pero Crow, el líder nato del grupo, está inquieto porque no hayan encontrado al vampiro principal. Tiene razón, cuando esa noche el grupo festeja, irrumpe el maestro vampiro, Valek (Thomas Ian Griffith), asesinando a casi todos. Sobreviven Crow, Montoya y Katrina (Sheryl Lee) una prostituta que ha sido mordida por Valek y que Crow decide llevar en su huida para poder llegar al vampiro.
Crow es el clásico líder del western. La clase de personaje que hacía John Wayne en los largometrajes de Howard Hawks, el director favorito de John Carpenter. Sabe más que el resto, es duro, pero es justo. Sabe que no puede sobrevivir sólo aún cuando sea brillante y valeroso. Su socio Montoya es el número dos clásico de estos mismos westerns. Y se le sumará un personaje más, el padre Adam Guiteau (Tim Guinee), asignado por el Vaticano, un joven formal e inexperto que chocará con el espíritu brutal, directo y mal hablado de Crow. Es el joven de las películas de Hawks llevado al mundo de los cazadores de vampiros. Toda la película será un western, más allá de todo.
Vampiros tiene simpatía, humor, un elenco clase B con un par de estrellas, con James Woods en uno de los mejores trabajos de su vida. Y, además, es una película sobre la lucha del bien contra el mal. Tiene a los héroes carpenterianos por excelencia, aquellos que deben trabajar y nunca terminan de hacerlo. La tarea en las películas de Carpenter, no suele acabar al final de la película, siempre hay más por hacer. Crow se ve alejado de la religión, pero irónicamente una traición dentro de la propia iglesia lo terminará aceptando su fe y su espiritualidad, aunque haya sido decepcionado por los hombres. Tiene, como los héroes de Hawks, una fuerte moral heroica, eso es lo que más se expone hasta la escena final. No es diplomático ni refinado, y su lenguaje es notablemente grosero. De la misma manera que los vampiros han sido asociados a la sexualidad, en esta película los cazadores de vampiros también lo están, como se demuestra en las constantes alusiones al tema que realiza Crow.
En 1998 John Carpenter ya se daba cuenta de los cambios culturales y es la antítesis de la corrección política actual. La película da por tierra con muchas constantes del cine de vampiro, pero se tomó un par de segundos para burlarse de los vampiros de Entrevista con el vampiro. Las películas del género son muchas y siempre hay un acercamiento nuevo. Pero esta adaptación de la novela de John Steakley es una de las más poderosas. Un clásico de John Carpenter al que el tiempo sigue mejorando, una enorme película.

