Mother Mary (Estados Unidos, 2026) es una película dirigida por Peter Lowery, realizador de películas tan diferentes como A Ghost Story (2017), The Old Man & The Gun (2018), The Green Knight (2021) y Peter Pan & Wendy (2023). La historia que cuenta acá es un melodrama de corte fantástico que bordea el cine de terror y tiene como eje central el amor entre dos mujeres. Mother Mary (Anne Hathaway), una super estrella musical de fama mundial, se prepara para regresar a los escenarios tras haber sufrido un accidente durante una actuación. Abrumada durante una prueba de vestuario, huye a la campiña inglesa en busca de la diseñadora de moda Sam Anselm (Micaela Coel), su antigua amante y colaboradora, de quien se había distanciado. A solo tres días del espectáculo, Sam accede a regañadientes a diseñarle un vestido, pero para eso ambas deberán contar abrir sus corazones nuevamente y la verdad sobre aquello que las separó saldrá a la luz.
El director dice haberse inspirado en el Drácula de Coppola para la película, algo que sólo se observa en el vestuario que en su momento diseñó la brillante Eiko Ishioka. También tomò como referencia las actuaciones de las superestrellas de la música actual, en particular Taylor Swift. Todo eso salta a la vista y no necesita mayor desarrollo, sin embargo, es una película más lograda en el clima de algunas escenas que en un relato completo. Pasa de momentos muy logrados a otros que sólo parecen buscar algo que nunca aparece. Tal vez la historia es muy simple y el esfuerzo por recargarla es lo que la termina debilitando. Anne Hathaway hace un trabajo descomunal para transformarse en este rol tan exigente, mientras que su compañero confía, como lo viene haciendo desde hace rato, que su singular rostro le alcanza.
Podría decirse que Mother Mary cumple con los requerimientos del llamado terror elevado, pero suena más como una historia de reconciliación y redención más que un film de terror puro. Es el director quien intenta elevar, literal y metafóricamente su película y logra el efecto contrario. Quedan imágenes aisladas, pero no una obra con decisión y coherencia.

