Peliculas

Veneciafrenia

De: Álex de la Iglesia

Veneciafrenia es clara desde el comienzo. Los títulos de la película anuncian ya una conexión con la más pura tradición del cine de terror europeo de los sesenta y setenta, hasta el título parece de otra época. La apuesta es grande porque eso es lo que regirá el tono y la lógica de la historia. Los protagonistas de esta película son un grupo de jóvenes españoles de treinta y pico de años que llegan en un gigantesco crucero a Venecia, para disgusto de los locales, preocupados por las consecuencias que esto trae a la ciudad más allá del ingreso económico. Dichos jóvenes, dos muchachos y tres muchachas, vienen en plan de fiesta en general y como parte de una despedida de soltera en particular. Todo está a la vista, la fiesta será, obviamente, una pesadilla.

Álex De la Iglesia, nacido en Bilbao en 1964, es uno de los maestros del cine de género en España. Sus películas, muchas veces vinculadas con el cine de terror, también son fáciles de identificar por su humor negro. Se volvió famoso y de culto a la vez por El día de la bestia (1995) y más tarde confirmó su maestría con La comunidad (2000). Su filmografía posee grandes comedias y también un western emocionante y cómico a la vez, 800 balas (2002), que es simplemente perfecto. Ha logrado imponer un estilo y también ha tenido algunas películas fallidas sin personalidad. Es muy raro que Veneciafrenia (2021) no ha tenido la difusión de sus otros títulos, pero para los admiradores del director haya una gran noticia, se trata de la película más fiel a sus comienzos en muchos años.

El guión lo ha escrito Álex De la Iglesia junto a su habitual colaborador Jorge Guerricaechevarría. Aquí arman una de esas historias de turistas en problemas, un tópico clásico del género. La película aprovecha al máximo la locación insuperable que es Venecia y a eso le suma la siempre perturbadora presencia de los disfraces típicos del lugar, incluyendo, claro, las máscaras, que vuelven siniestro a cualquiera que las use. Algunos de los temas favoritos del realizador se hacen presente a punto tal de convertirla en su película más personal en muchos años. Y en cuanto a la narración el ritmo del relato se ve más ajustado y efectivo que en sus films más recientes. Para un director veterano que ya podríamos llamar veterano por su extensa obra, este rejuvenecimiento cinematográfico hay que recibirlo como una gran noticia.

Como decíamos al comienzo, Veneciafrenia recuerda a muchos grandes títulos del cine europeo de horror pero no se detiene en la cita, sino que además sabe recuperar ese clima tan particular, donde lo verosímil no era lo más importante y donde la fuerza estaba puesta en los giros desatados de la trama y los grandes momentos truculentos. La sensación de estar mirando otra época de la historia del cine, una donde la preocupación por generar un gran espectáculo guiñolesco iba por delante de los detalles de la lógica.  No pasó por los cines y la mayoría de los espectadores que siguen al director es posible que ni la hayan oído nombrar. Veneciafrenia merecía mejor suerte.